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17 de octubre de 2014

Hoy...no te lo podés perder


30 de abril de 2014

Todos por Metán-5º año ES 2014

Metán se ubica en la provincia de Salta, desde hace 6 años los alumnos de 5º año de nuestra institución de suman a la hermosa tarea de ayudar a lo demás, aunando esfuerzo y compromiso con la comunidad pasionista que allí se encuentra. 



3 de diciembre de 2013

Estudios Históricos San Cristóbal

Queremos felicitar al profesor Carlos Santibañez dado que la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal "Jorge Larroca" lo designo Miembro de Número por su activa participación en el aporte de estudios históricos del barrio. También destacamos el reconocimiento a su labor de investigación histórica que recibieron los alumnos de 5to año Pedro Caressi y Ramiro García Gándaras.

Felicitaciones!!!!!!

16 de octubre de 2013

Investigación histórica: Los secuestros del grupo Santa Cruz

Uno de los hechos más tristemente conocidos que nos proponemos investigar fue el acaecido en la Iglesia Santa Cruz, el 8 de Diciembre de 1977, cuando un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada secuestró a militantes de derechos humanos que asistían a una celebración en búsqueda de reunir fondos para la publicación de una solicitada donde se denunciaba la desaparición de personas y la perpetración de un estado represivo que luego se conocería como ‘terrorismo de Estado’.
Somos alumnos de 5ºAño del Instituto Santa Cruz, la escuela que junto a la Parroquia y el Centro Nazareth conforman la ‘Manzana Santa Cruz’ una unidad que a lo largo de los años ha buscado comprometerse con el Evangelio de los crucificados y la defensa irrestricta de los derechos de los marginados, perseguidos y excluidos. Es por ello que aquellos sucesos forman parte de nuestra identidad como alumnos de la comunidad pasionista y esta oportunidad de investigarlos y profundizarlos nos ha permitido hacer memoria y consolidar nuestro compromiso.
El 24 de marzo de 1976, la Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, integradas por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Héctor P. Agosti, derrocó a la presidenta constitucional María Estela Martinez de Perón y asumió el gobierno iniciando una nueva experiencia que denominó ‘Proceso de Reorganización Nacional’. Aquel no fue un golpe más, los objetivos eran otros y no se esgrimían públicamente. Ya no bastaba la mera interrupción de un gobierno civil y la consiguiente administración militar, ahora el propósito era la construcción de un nuevo orden que permitiese la instauración de la sociedad ‘occidental y cristiana’ en el marco de una sociedad militarizada y disciplinada que asegurase la consolidación definitiva de los grupos concentrados de poder económico mediante la implantación del neoliberalismo, la nueva panacea de las oligarquías nacionales, y la eliminación sin más de cualquier atisbo de organización popular que se animase a discutir semejante hegemonía. El fin último era el exterminio físico de todos los disidentes del proyecto hegemónico y a partir de su violencia desmesurada inmovilizar a todos los argentinos inoculando en sus venas el terror más profundo, lo que algunos llamaron la ‘cultura del miedo’, el miedo a creer  en las utopías, en los sueños de modificar una sociedad injusta, el miedo en el otro, en el vecino, en el compañero, el miedo al distinto, el miedo, miedo de caminar por las calles, miedo de hablar, miedo de pensar, miedo de vivir, miedo con el único objetivo de instaurar un discurso único, absoluto, unidimensional, que suprimiera todo sentido de otredad social.
A pesar de todo ello no pocas voces se alzaron contra la dictadura y su genocidio sistemático. Las Madres de Plaza de Mayo y el resto de los organismos de derechos humanos fueron lentamente ganando protagonismo aún en el marco de una sociedad aterrorizada que muchas veces avalaba la represión bajo la consigna del ‘por algo será’, frase que se repetía en los lugares de trabajo y en las sobremesas familiares para justificar la desaparición de un conocido. Las puertas se cerraban a quienes buscaban resistir, aunque no todas, las de la Iglesia Santa Cruz se abrieron solidarias a aquellos familiares y militantes que tímidamente intentaban denunciar el drama de las desapariciones.
El padre Mateo Perdía C.P, por entonces párroco de la Iglesia, sostenía “Santa Cruz fue un espacio de reunión para ejercer la libertad en aquellos difíciles días en los que se corrían muy serios riesgos, ante tales actitudes en defensa de los derechos del hombre. Pero Santa Cruz lo fue y lo sigue siendo, sigue manteniendo su imagen de respeto a los derechos y a la libertad en cada fecha en que se recuerda estos hechos” (1). La Iglesia abrió sus puertas a ese pequeño grupo que hurgaba por la suerte de sus familiares en juzgados, comisarías, Iglesias y despachos oficiales, ofreciendo un salón para reuniones en la Casa Parroquial.
 Las Madres de Plaza de Mayo lideradas por Azucena Villaflor de De Vicenti habían iniciado sus rondas de los jueves por la plaza histórica ante la indiferencia mayoritaria y el hostigamiento policial; junto a otros familiares y militantes presentaban hábeas corpus sin resultado en los distintos juzgados y permanecían largas horas esperando en despachos oficiales, comisarías y hasta en la tétrica Iglesia Stella Maris donde monseñor Emilio Graselli recorría el fichero de la muerte avalando o desestimando la búsqueda como un oráculo de la muerte.
En Santa Cruz los familiares hallaron un refugio, un sitio cálido donde podían sentirse libres y contenidos ante la tragedia que estaban atravesando. Hacia fines de aquel año 1977, la actividad pautada era recolectar fondos para una solicitada a ser publicada en el diario ‘La Nación’ bajo el título de ‘Por una Navidad en paz. Solo pedimos la verdad’.


Instituto Santa Cruz- Reseña histórica: Nivel Medio

 El profesor Carlos Santibañez junto con un grupo de alumnos integrantes del  Modelo interno de Naciones Unidas realizaron esta reseña y la compartieron.

Instituto Santa Cruz
Reseña histórica- Nivel Medio

             Los padres pasionistas integran una congregación que ha echado sus raíces en la Irlanda católica siguiendo la espiritualidad delineada por su fundador, el italiano Pablo Danei, posteriormente conocido como San Pablo de la Cruz. En la Argentina fueron junto a los padres palotinos, los religiosos que han mantenido la tradición de los primeros capellanes irlandeses, llegados desde Dublin a principios del siglo XIX para atender las necesidades materiales y espirituales de la comunidad hiberno-argentina en gestación.
            Ya en este siglo los pasionistas argentinos desarrollaron su carisma misionero destacándose como una orden que ha tomado decidido partido por la causa de los crucificados, los desclasados, las víctimas de un sistema social injusto y excluyente de vastos sectores sociales.
Esa convicción, esa fidelidad a los postulados de su fundador los llevaron a incursionar en un área poco trajinada por la congregación, la educación. Poseyeron durante años el Colegio San Gabriel en Vicente López, pero fue el Instituto Santa Cruz, sito en el predio contiguo al Iglesia del mismo nombre  y al Centro Nazareth, donde desarrollaron su obra más duradera. El padre Santiago O’ Leary, más conocido como el padre Carlos, fue quien cargó sobre sus hombros la tarea educativa.

14 de agosto de 2013

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Bienvenidos al blog de la Biblioteca del Instituto Santa Cruz. Es un espacio para compartir información, acceder a noticias institucionales y realizar consultas.

"Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción". Paulo Freire